En Gn. 12:3b, Dios escribió: “En ti serán benditas todas las familias de la tierra”. Desde que creó a Adán y Eva, al dar el pacto con Abraham, y hasta hoy, Dios no ha cambiado Su plan global para redimir a las familias de la tierra. Por miles de años Él ha recordado y cumplido Su pacto de amor y bendiciones tanto en como a través de las familias extensas. Y Su misericordia es nueva cada mañana. Así sabemos qué es el Amor Verdadero: al mirar al Dios que en verdad es Amor. Jesús dijo que amar a Dios y a quienes están cerca de nosotros resume toda la ley y los profetas. El amor suena tan hermoso… ¡hasta que la vida nos confronta con lo que realmente exige! El amor siempre implica dolor y sacrificio. Su amor por nosotros llevó a Jesús a la cruz. Para que Su amor prospere dentro de nuestra propia familia, también se requiere de nosotros un sacrificio constante, así como arrepentimiento diario, perdón y elegir la gracia cuando quienes están más cerca no la merecen. Todos fallamos a veces, aun cuando Jesús nos fortalece. ¡Piensa cuán difícil resultan el amor y el perdón para nuevos Seguidores de Jesús en un Grupo étnico fronterizo sin antecedentes del ejemplo sacrificial de Jesús! Las familias de los GEF pueden fácilmente interpretar la fe de un nuevo creyente como una traición a su herencia. Los movimientos hacia Jesús se marchitan cuando los nuevos creyentes descuidan a sus familias. El apóstol Pablo dijo que una familia sana era un requisito para cualquiera a quien se le confiaran responsabilidades de ministerio. Así que, mientras “rogamos al Señor de la mies que envíe obreros” con Sus grandes Buenas Noticias a nuestros futuros hermanos y hermanas en los GEF, pídele a Dios que los llene de Su profundo amor por familias enteras, no solo por individuos. Ora para que las “familias de Jesús” prosperen y se multipliquen en movimientos de sanidad, creciendo como el grano de mostaza hasta que Su amor gobierne su comunidad y más allá. ¡El plan de Dios sigue siendo el mismo!