La prioridad más alta del ministerio transcultural hoy es la movilización global. Muchos del pueblo de Dios están dormidos ante las necesidades de los GEF y deben ser despertados al deseo de Dios de bendecir a esos dos mil millones de personas que aún no han tenido la oportunidad de seguir a Jesús. De Génesis a Apocalipsis, el propósito inmutable de Dios es bendecir a todos los pueblos por medio de Jesús (Heb 6:17), y es nuestro privilegio colaborar con Él para alcanzar a todas las naciones.
Ora para que el Espíritu Santo despierte a cada creyente a reconocer que el tiempo es corto y a buscar plenamente primero el Reino de Dios y su justicia (Ro 13:11–14; Lc 19:13; Sal 90:12). Ora para que todo seguidor de Jesús SEA un discípulo que obedezca plenamente a Jesús al amar a Dios, amar al prójimo y hacer discípulos que hacen discípulos (Hch 1:8; Mt 22:37; 28:18–20; Pr 11:30). Ora para que los creyentes vean los corazones de aquellos a quienes el Espíritu Santo ha preparado para oír, y que compartan de una manera que pueda entenderse y recibirse (Jn 4:36; 6:44; 2 Ti 4:2). Ora para que sean enviados muchos obreros a todo lugar adonde Jesús está enviando Su Espíritu, para hallar casas de paz que se conviertan en la semilla de comunidades creyentes en sus pueblos o ciudades (Lc 10). Ora para que cada GEF —toda lengua, tribu y nación— sea adoptado para la oración y el alcance. Luego ora para que los movimientos de Jesús se extiendan en esos GEF, hasta que no quede ningún lugar sin testimonio del evangelio (Mt 9:37–38; 2 Co 10:16; 2 P 3:9; Ap 7:9). Ora para que el Cuerpo de Cristo reconozca nuestro llamado: buscar Su Reino y que se haga Su voluntad, y trabajar juntos en la unidad del Espíritu, en el vínculo de la paz, para su gloria entre TODAS las naciones (Mt 6:10; Ef 4:3; Mt 12:22–26).